La contaminación acústica en las ciudades

Un 20% de los europeos está expuesto al ruido del tráfico por encima del umbral de la UE

Investigadores del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona han evaluado el impacto del ruido ambiental en las ciudades europeas, en un informe que la Agencia Europea del Medio Ambiente ha presentado en Bruselas. Se estima que al menos 100 millones de europeos están expuestos a niveles de ruido por encima de 55 dB Lden.

A propósito del Día Internacional de la Concienciación del Ruid, el director general de la AEMA presentó en Bruselas un informe sobre el estado de la contaminación acústica en Europa (2007-2012) en la Jornada internacional Noise in Europe, a partir de la investigación desarrollada por investigadores del grupo Interfase, del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del Centro Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Holanda (RIVM). La jornada organizada por la Comisión Europea buscaba incidir en políticas que permitan un mejor equilibrio entre la accesibilidad al transporte y una vida saludable, y reunió a organizaciones como la OMS y autoridades medioambientales de los países miembros.

Según el informe de la AEMA, el ruido provoca molestias en 31,7 millones de europeos adultos y trastornos del sueño en más de 13 millones, además de 72.000 hospitalizaciones y 16.600 muertes prematuras al año. Se estima que al menos 100 millones de europeos -uno de cada cinco- están expuestos a niveles de ruido por encima del valor umbral establecido por la UE, 55 dB Lden. En términos generales, en la región mediterránea es donde los ciudadanos están más expuestos al ruido ambiental.

Paralelamente, los investigadores de la UAB, con motivo de la 1ª Semana Sin Ruido (SSS) organizada por la Generalitat de Cataluña, han compartido en Internet información sobre el análisis de los datos presentados, como miembros de la red de expertos de Polución del Aire y Mitigación del Cambio Climático (ETC-ACM), uno de los cinco consorcios satélite de la Agencia que se encargan de cada temática medioambiental (ETCs).

La contaminación acústica “de fondo” proviene mayoritariamente del tráfico terrestre, aunque el tráfico aéreo y la industria son fuentes de emisión importantes. En el 60% de las ciudades españolas aumentó el número de personas expuestas al ruido del tráfico terrestre entre 2007 y 2012, contra el 35 por ciento de todas las ciudades europeas estudiadas. En cambio, hay que destacar la mejora mayoritaria en el caso de las molestias acústicas ocasionadas por el tráfico aéreo, que se han reducido con éxito en el 95 por ciento de los aeropuertos españoles.

Medir y mitigar el ruido ambiental

El impacto del ruido es más difícil de medir que la polución del aire, a pesar de compartir las mismas fuentes de emisión, ya que depende también de otros factores como el aislamiento de las fachadas. Además, el solapamiento de competencias administrativas influye directamente en la gestión de los datos. Es en parte por esto que históricamente la contaminación acústica ha tenido menos “eco” que otros temas ambientales a nivel institucional.

Con la implantación de la END en 2002, los países miembros de la UE se comprometieron a aplicar medidas de mitigación del ruido ambiental y proporcionar datos de sus ciudades, carreteras y aeropuertos cada 5 años. Después de un periodo de adaptación, la Directiva es de aplicación obligatoria desde 2007 en todas las ciudades de más de 100.000 habitantes. Desde 2002, diferentes municipalidades han puesto en marcha iniciativas para aliviar la exposición de sus habitantes al ruido urbano y al de las principales carreteras. Según las conclusiones de la AEMA, la regulación de la contaminación acústica genera unos costes administrativos relativamente bajos y proporciona herramientas eficientes para mejorar la salud de los europeos. “Las políticas más eficaces son las que afrontan la problemática del ruido conjuntamente con otros ámbitos como la calidad del aire o la planificación territorial”, ha explicado Jaume Fons Esteve, responsable del ETC-ACM al Departamento de Geografía de la UAB.

 

Fuente: www.uab.cat/