La pérdida de audición inducida por el ruido

La Asociación Española de Audiología (AEDA) en sus I Jornadas de Audiología Laboral celebradas en Madrid, nos informó acerca de que más allá de los casos de pérdida de audición catalogados como enfermedad profesional, cada año la Hipoacusia Inducida por Ruido (HIR), produce en España algo más de medio millar de pérdidas auditivas; el problema del exceso de decibelios se percibe en muchos miles de empresas y representa un campo de trabajo que va a más para los audiólogos.

El eje central fue el abordaje del ruido como factor determinante de muchas hipoacusias neurosensoriales, desde el punto  de vista de las medidas y evaluaciones, así como las formas de protección eficiente. Es de gran importancia un diagnóstico clínico y las pruebas que desde nuestros centros RV ALFA Grupo (en Pozuelo, Tres Cantos y Barcelona) realizamos para identificar estas pérdidas o lesiones auditivas que se van manifestando cuando se está expuesto de forma continua y repetitiva  en entornos ruidosos o con música muy alta.

La HIR es una enfermedad del oído interno, produce un daño gradual, indoloro e irreversible, provoca alteraciones en la cóclea, con lo que se trata de una pérdida neurosensorial que empieza a afectar a la frecuencia 4.000 y va aumentando hasta llegar a las del habla, pero puede prevenirse, subrayó la doctora Teresa Heitzmann. La lesión se produce en el órgano de Corti, en función de la frecuencia del ruido -las agudas son más lesivas-,  del tiempo de exposición, los años de trabajo, el entorno cerrado o no y la distancia de la fuente sonora. Otros factores predisponen de forma individual, se da una gran variabilidad en función de aspectos extrínsecos, por el tipo de ruido, pero también intrínsecos, como la edad, el sexo, factores genéticos, con diferentes patologías.
Ahora están más desarrollados los sistemas de prevención, aunque los pacientes acuden cuando ya se ha convertido en una “interferencia” porque antes no perciben esa hipoacusia incipiente, según esta especialista ORL.

Lo importante es la prevención cuando la persona empieza a tener problemas para oír o le cuesta entender en entornos ruidosos; debe diagnosticarse y tomar medidas a tiempo para que no derive en una patología auditiva cada vez más importante.

En Europa, indicó que la patología afecta a 29 millones de habitantes, con múltiples factores que pueden influir en su aparición, como diabetes, hipertensión, tabaquismo, los ototóxicos, – a veces inevitables para tratar otras enfermedades- y obviamente el ruido laboral y de ocio (cascos en entornos ya ruidosos, como el metro).

El estudio audiológico es determinante para  concluir si  la persona es candidata a un audífono y el tratamiento para el trabajador consiste en que no se exponga a ruidos fuertes, no se trate con ototóxicos y se adapte audífonos o el implante (oído medio o coclear), según los casos. Tiene que cumplir con algunos requisitos y se le ofrece un seguimiento de su rehabilitación.