Los niños con problemas de audición necesitan estímulos de lectura desde muy pequeños.

La lectura constituye una de las tareas más importantes a las que tiene que enfrentarse un niño sordo o con deficiencias auditivas.
Para él la lectura tiene, si cabe, mayor relevancia que en el sujeto oyente, debido sobre todo, a que en una sociedad como la nuestra, donde la mayoría de la información se transmite oralmente, la palabra escrita se convierte en uno de los medios más eficaces para recibir información y acceder a conocimientos, que de otro modo le serían sumamente difíciles de adquirir.

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El gusto por la lectura se adquiere desde la infancia hasta llegar a incorporarlo en la rutina diaria, incluso en los niños que padecen problemas de audición, según el equipo de audiólogos de la Unidad de Sordera y Vértigo del Hospital Nuestra Señora del Rosario. Esta familiarización con la lectura ayuda al desarrollo del niño con problemas de audición. Leer cuentos les gusta, les estimula y ayuda en su desarrollo, dicen los especialistas. «Hay que tener paciencia pero con estas pautas de lectura y mucho amor se logran éxitos maravillosos y se crean vínculos afectivos entre padres e hijos estimulantes y enriquecedores», mantiene Belén Lombardero, de la Unidad de Sordera y Vértigo del Hospital Nuestra Señora del Rosario.

El estímulo es clave

Las claves para estimular la lectura y utilizarla para superar las barreras que impone la sordera, son:

» Aprovechar eventos como la Feria del Libro para acercar al niño a las casetas, que vea los libros, los toque, pregunte y quiera abrir alguno que le llame la atención.

» Sentar al niño sobre las piernas del lector poniendo el cuento delante de los dos, de manera que puedas hablar muy cerca de sus oídos. «Aunque aguante poco tiempo, hay que tener paciencia y conseguiremos mantener su atención cada vez más tiempo», asegura Lombardero.

» Otra opción es sentarse cómodamente al lado del niño, lo que permite tener el cuento en medio de ambos y que él le vea perfectamente la cara al lector.

» Comentar los dibujos con palabras sencillas, imitar los sonidos de los personajes que aparecen y utilizar gestos y todo lo que se nos ocurra para que le resulte divertido.

» No desesperar y seguir el ritmo del niño. Poco a poco, se verá que su tiempo de atención aumenta y esto es muy gratificante, tanto para los padres como para los propios niños.

 

¿Qué libro compro? Adáptalo a su edad

Según los especialistas del Hospital Nuestra Señora del Rosario, varía con la edad y no es distinto entre los que tienen dificultades auditivas y los que no padecen estos trastornos.

Antes del año, los libros pueden ser de cartón duro, tela o plástico, y las páginas deben tener colores y dibujos sencillos.
Entre el año y los 3 años, los preferidos son los de un solo personaje que muestra acciones de la vida cotidiana de los niños, como asearse, ir al parque, al colegio, dormir. Las rutinas son importantes para todos los niños, oigan o no.
Hasta los 4 años, historias que cuenten cosas que el niño conoce bien, con imágenes que le son familiares. Si tienen texturas o sonidos, mejor.
Entre los 4 y los 5 años, con personajes fantásticos que realicen acciones bien definidas que los niños puedan entender. Es el momento de introducir también valores como el bien y el mal.
Y a partir de los 5 años, cuentos imaginativos con aventuras divertidas con más de un personaje. Ya se pueden introducir historias basadas en la amistad, la generosidad, la responsabilidad y la justicia.

 

Fuente: El diario Vasco
Lectura contra la sordera
REDACCIÓN MADRID